La Mallorca alternativa ofrece un conjunto de experiencias y actividades en la isla que se alejan del turismo convencional de playa y sol, incluyendo pueblos de interior, rutas naturales, cultura local y planes en el mar sin aglomeraciones. Se caracteriza por un ritmo más pausado, acceso a rincones menos conocidos y una conexión más auténtica con el territorio.
Si buscas planes alternativos en Mallorca, esto va de cambiar el chip. De entender que una isla con más de 3.600 km² no puede reducirse a una sombrilla y una cerveza tibia. Aquí te voy a contar qué hacer cuando ya estás harto del circuito típico, y sí, vamos a hablar del mar, pero de otra forma. Desde un catamarán, con espacio, con vistas que no tiene nadie más, y sin pisar la playa si no te da la gana.
Valldemossa, Deià, Sóller… bonitos, sí. Pero también petados. Si quieres una Mallorca alternativa de verdad, aléjate un poco del circuito y busca sitios como Fornalutx, que está literalmente pegado a Sóller pero tiene una décima parte del gentío. O Alaró, donde puedes tomarte un café en la plaza mientras ves a la gente del pueblo hacer la compra, sin pose, sin Instagram forzado.
También está Santanyí, que tiene mercado los miércoles y sábados, y aunque hay turistas, el ambiente sigue siendo bastante local. Calles estrechas, piedra arenisca, galerías de arte pequeñas que no parecen trampa para turistas.
La gracia de estos pueblos es que no están pensados para ti. Existen porque existen, y tú simplemente pasas por ahí. Eso es lo que los hace auténticos.
Los mercados son uno de esos planes que suena aburrido pero luego te enganchan. El de Sineu, los miércoles, es el más antiguo de la isla. Vas a ver tractores aparcados junto a coches de alquiler, y señoras vendiendo sobrasada casera que no tiene nada que ver con la del súper.
El truco está en ir temprano, pasearlo sin prisa, comprarte algo para picar (el pan mallorquín con tomate y aceite es religión aquí), y luego sentarte en algún bar de los de toda la vida a ver pasar la mañana. Es un plan lento, sí, pero de esos que cuando vuelves a casa recuerdas mejor que la playa número 47 que visitaste.
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No hace falta ser del club alpino para disfrutar la Tramuntana. Hay rutas suaves, accesibles, que te dan vistas brutales sin necesidad de escalar nada.
Por ejemplo, el Mirador de ses Barques en Sóller: llegas en coche casi hasta arriba, caminas 20 minutos, y tienes el Port de Sóller a tus pies con el Mediterráneo de fondo. O el camino de Sa Costera en Alaró, que sube tranquilo hasta el castillo y las vistas desde ahí son de esas que justifican cualquier sudor.
Para los que van con niños o no están en forma, el Torrent de Pareis (solo la parte caminable, no el descenso de barranquismo) es un paseo impresionante entre paredes de roca. Eso sí, en verano puede estar seco como un hueso.
La Albufera de Mallorca, al norte, es un humedal enorme perfecto para ver aves y sentir que estás en otro planeta. Nada de montañas ni calas: solo agua, juncos, silencio. Un plan raro, de esos que casi nadie hace, pero que te deja con una sensación extraña de paz.
Y si después de un día de caminar quieres rematar con algo especial, combinar esa ruta con un atardecer en el mar cierra el círculo perfecto. Pero ya llegaremos a eso.
Palma tiene museos que mucha gente se salta porque está más pendiente de la Catedral y poco más. El Es Baluard es un museo de arte moderno y contemporáneo con vistas al mar y una colección que incluye desde Picasso hasta artistas locales actuales. No es el Reina Sofía, pero tiene peso.
La Fundación Miró, en las afueras, está en un edificio diseñado por Moneo y tiene la colección más grande del artista fuera de Barcelona. El espacio es casi tan interesante como las obras. Y si te gusta el rollo histórico, el barrio de Sa Gerreria en Palma está lleno de galerías pequeñas, talleres de artesanos y tiendas con cosas que no vas a encontrar en ningún centro comercial.
La gastronomía mallorquina no se reduce a la ensaimada, aunque la ensaimada está bien. Prueba el frito mallorquín (vísceras, patatas, verduras), el tumbet (especie de pisto con berenjenas), o el arroz brut, que es básicamente un arroz con de todo que cada abuela hace a su manera.
Los mercados como el de Santa Catalina en Palma o el Olivar son buenos sitios para probar productos locales sin que te metan en un restaurante trampa. Y si quieres cerrar un día de planes con algo diferente, te adelanto que hay una forma de combinar buena comida, buena bebida y las mejores vistas de la costa sin moverte de la mesa. Bueno, en realidad de la cubierta de un catamarán. Pero eso va ahora.
Aquí viene el cambio de perspectiva literal. Porque puedes pasarte toda la semana buscando la cala perfecta, la que sale en las guías, y cuando llegas hay 200 personas con las mismas guías. O puedes subirte a un catamarán y ver esas mismas calas desde el agua, sin pelear por un metro cuadrado de arena.
No dependes de encontrar sitio. No te quemas la espalda buscando sombra. Y de repente tienes acceso a rincones de la costa que desde tierra ni existen: acantilados, formaciones rocosas, aguas transparentes donde puedes bañarte sin que te pisen la cabeza. El punto de vista cambia todo.
En Attraction Catamarans llevamos años haciendo esto, satisfaciendo gente en la comodidad de nuestros catamaranes, donde lo único que tienes que hacer es estar ahí. Con patrón, con todo organizado, sin líos técnicos ni preocupaciones.

Hay dos tipos de salidas que tienen sentido si vas buscando algo diferente:
Sales a las 10:00 de la mañana rumbo a Cala Vella, y vuelves a las 15:00. Son 5 horas en el agua donde navegas por la costa, te bañas en aguas tranquilas donde el fondo se ve cristalino, haces snorkel si te apetece, y mientras tanto hay DJ a bordo creando ambiente (pero del bueno, sin estridencias) y un catering que no tiene nada que ver con lo que esperas en un barco. Hablo de panes frescos, ali-oli casero, focaccia con pesto, ensaladas como la de quinoa ahumada o remolacha con espinacas y naranja, wraps de salmón ahumado, mini-burgers de ternera, brochetas de pollo tikka masala… y para rematar, mini-crème brûlée con frutos rojos o brownie de chocolate (con opción vegana).
Todo incluido en el precio: 75€ adultos, 65€ niños de 6 a 12 años, y los peques de 0 a 5 van gratis. Las bebidas las pagas aparte, pero el resto está cubierto. No es una fiesta. Es estar en el Mediterráneo sin ruido, sin prisas, comiendo bien.
Esto ya es directamente otro nivel. Sales a las 17:00, vuelves a las 21:00, y en esas 4 horas pasa de todo. Navegas hacia Cala Vella, ves el atardecer desde el agua con las luces cambiando sobre la costa, los acantilados poniéndose dorados, y el mar en calma mientras el DJ va marcando el ritmo perfecto para ese momento del día.
El catering también está incluido (el mismo nivel que en el tour diurno), y el precio ahora mismo tiene un 20% de descuento: 60€ adultos, 52€ niños de 6 a 12 años, bebés gratis. Es de esos momentos que luego cuentas y parece que estás exagerando, pero no. Es real. Funciona para parejas, para grupos de amigos, para quien sea que quiera cerrar el día con algo que no es ni un restaurante ni un bar de playa.
Y luego está la opción de alquiler privado con patrón, que abre un mundo de posibilidades para grupos grandes. Hablo de catamaranes para 140 personas o para 70 personas, dependiendo del tamaño del evento.
¿Para qué sirve esto? Para cosas como:
Imagina una reunión anual, pero en vez de estar en un hotel mirando PowerPoints, estás navegando, con catering a bordo, actividades en el agua, y un ambiente que realmente ayuda a que la gente se suelte y conecte.
Pero de las elegantes, las que buscan algo más allá de emborracharse en Magaluf. Navegación privada, baños en calas escondidas, buena comida, buena música, y el lujo de tener el barco para vosotros.
Bodas íntimas o celebraciones pre/post boda: hay parejas que se casan en Mallorca y quieren hacer algo especial para sus invitados. Un catamarán al atardecer con champán, vistas de la Tramuntana desde el mar, y la sensación de estar en un sitio único… es difícil de superar.
Tú no tienes que preocuparte de nada técnico. Reservation, navegación, seguridad: todo cubierto. Tú solo disfrutas y decides cómo quieres vivir esas horas.
Si quieres vivir una Mallorca alternativa desde el mar, en Attraction Catamarans organizamos salidas en catamarán durante el día y al atardecer, con patrón y todo preparado para que solo te preocupes de disfrutar. Puedes reservar tu plaza en nuestros tours regulares o consultar la opción de alquiler privado para grupos de hasta 140 o 70 personas, ideal para eventos, despedidas o celebraciones especiales.
Este es el plan para quien no tiene prisa por nada.
Mañana: te levantas sin alarma, desayunas tranquilo, y te vas a un pueblo como Fornalutx o Santanyí. Paseas por las calles, te tomas un café viendo la vida pasar, compras algo en el mercado si es día de mercado.
Tarde: vuelves a donde te alojes, echas una siesta (benditas siestas mediterráneas), o lees un rato, o simplemente no haces nada.
Tarde-noche: sales hacia el puerto para subirte al sunset tour en catamarán. Navegas mientras el sol baja, ves la costa iluminarse de naranja y rosa, brindas con algo fresco, y cuando vuelves a tierra ya es de noche y tienes esa sensación de haber vivido un día completo sin haber corrido a ningún lado.
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Cuando tengas claro qué planes alternativos quieres hacer en Mallorca, reserva tu momento en el mar: elige entre nuestros tours en catamarán (sunset o diurnos) o alquila un catamarán completo con patrón para tu grupo. Es la forma más cómoda y diferente de despedirte de la isla, o de empezar a conocerla de verdad.
Y si después de leer todo esto sigues con ganas de más ideas, de más rincones, de más formas de exprimir la isla sin caer en lo de siempre, dale una vuelta al blog. Aquí vamos contando cosas que funcionan de verdad, planes que hemos probado, sitios que merecen la pena. Siempre hay una cala más, un pueblo que no conocías, una forma distinta de mirar el mismo mar. Y eso, precisamente eso, es lo que la hace adictiva.
Incluye tour de 4 horas, DJ, catering exclusivo y un ambiente espectacular. ¡Te esperamos en Attraction!